500 Naciones indias,Los primeros norteamericanos.

hechicero arikara(1908)
Hace apenas dos siglos, diez millones de nativos poblaban el norte del continente americano. Aunque todos vivían ligados al ritmo impuesto por la naturaleza, las diferencias en los hábitos de cada tribu eran considerables.

Objeto de largas discusiones científicas durante mucho tiempo, las últimas investigaciones sitúan hace sesenta mil años ,en el Pleistoceno ,la inicial presencia del ser humano sobre suelo americano. Sucesivas migraciones procedentes de Mongolia y de otras regiones del corazón de Asia habrían atravesado el espacio actualmente ocupado por el Estrecho de Bering, que separa ambos continentes con una anchura mínima de 75 kilómetros. Debido a las glaciaciones, el descenso del nivel del mar habría desecado este espacio y permitido la entrada de los contingentes migratorios a través de un puente terrestre, que más adelante se sumergirla. Se trataría de grupos de unas cien personas que vivirían de la caza y la pesca, trasladándose de lugar en cada estación del año. Habituados a soportar condiciones físicas muy desfavorables en sus lugares de origen, debieron verse empujados a la marcha hacia los nuevos espacios en busca de alimentos.

Los nuevos moradores del continente americano traían desde aquellas profundidades asiáticas métodos y conocimientos largamente experimentados por sus antecesores, como el fuego o la domesticación del perro. También aportaron la utilización de armas como el arpón y las técnicas de una arcaica fabricación de cuerdas y redes, así como de cestería, que iban a aplicar en los nuevos lugares donde se establecieron.

Los iroqueses y demás pobladores de los grandes lagos.
Estos nuevos moradores también trajeron consigo toda una serie de creencias religiosas y la práctica de rituales por medio de los cuales veneraban a sus dioses. Sería necesario que pasaran de diez a quince generaciones para que estos contingentes se asentasen definitivamente en sus nuevos lugares de destino, todos ellos comprobaban que cuanto más al sur transitaban mejores condiciones climáticas encontraban y más facilidad para procurarse alimentos.

Cuando tuvieron lugar las iniciales penetraciones europeas -a finales del siglo XV- se calcula Que unos noventa millones de personas poblaban el continente americano. De ellos, unos diez millones se situaban en el espacio correspondiente a Estados Unidos y Canadá, mucho menos poblado entonces que la zona de México y el sur andino, donde habían florecido las grandes civilizaciones precolombinas. Por tanto, ¿cómo eran aquellos amerindios que poblaban el norte de América? Las características geoclímátícas fueron las que delimitaron las zonas de asentamiento de los nativos y conformaron las singularidades de las tribus
En honor a Manitu , asi llamaban la mayoria de los pieles rojas al gran espiritu.Ademas de este dios bondadoso , cada tribu creia en un gran numero de divinidades a las que se acercaba a traves de decenas de ceremonias                         (ritual de los hano , 1904)
Desde los Grandes lagos al litoral atlántico, las regiones templadas del noroeste están cubiertas de inmensos bosques; robles, castaños y nogales al sur; arces., abedules y hayas al norte. El suave clima en la mayor parte de este territorio permitió la presencia humana desde fechas tempranas (sobre el 7000 a.C). Allí, los hospitalarios y pacíficos wínebago coexistían con los temibles guerreros kíckapco; los comerciantes Ottawa trataban con los Miami, defensores de sus tierras, y con los agitados delaware: los wampanoag, que acabarían esclavizados, se codeaban con los menominee, pacíficos pescadores en los lagos, y con los Illinois, los primeros en entenderse con el invasor blanco, junto a los algonkin y los mohicanos, los hurón o wyandor se enfrentaban a sus permanentes enemigos, los iroqueses. En el territorio del actual Estado de Nueva York, se formó la Liga de los iroqueses, que agrupaba a seis tribus, entre las que destacaban los mohawk. Fue un modelo único de organización en el continente, ya que acabó con las luchas intertribales e impuso órganos de gobierno y administración verdaderamente avanzados. Las tribus elegían a sus representantes para un consejo que era quien legislaba y ejecutaba la justicia.
 
Absaroke significa"pueblo del pajaro"
y la tribu debe su nombre al culto que
 rendian a los halcones (1908)
Pequeñas aldeas -fortificadas con empalizadas de postes- agrupaban las viviendas llamadas wigwam, que estaban hechas de troncos y ramas y cubiertas por esteras de junco o pieles. La caza del venado decidía la alimentación, mientras que en la costa y los lagos la pesca se unía a la recogida de crustáceos. La dieta se completaba con el maíz, un elemento básico en la alimentación, especialmente desde que en el alto Mississippi nació una cultura basada en el cultivo masivo de esta gramínea. Así, en el siglo VIII, la expansión del cultivo de maíz y su comercialización posibilitaron la aparición de ciudades en el interior. La principal seria Cahokia, que llegó a contar con más de cincuenta mil vecinos. Por su parte, los atrasados habitantes del litoral se movían en canoas de abedul, vestían ropas de piel de ciervo y en el norte usaban trineos para el transporte invernal. Fue aquí donde se conoció la primera presencia europea, ya que, a partir del año 1000, algunos navegantes de Islandia comenzaron a llegar a las costas de terranova.
Otra de las zonas habitadas por tribus indias nos lleva desde el litoral atlántico de Florida y el norte del Golfo de México hasta las planicies de Texas, Allí se extiende una región de clima semitropical, con un llano suelo definido por el gran complejo fluvial del Mississippi, Missouri. Formada por suelos pantanosos y extensos bosques, fue una tierra habitada desde muy pronto.

Los nativos Instalados en los bosques y pantanos del este norteamericano.
Entre otros grupos más pequeños  junto a los prestigiosos Natchez, se situaban cherokee, creek, choctaw, chickasaw y seminola. Los españoles llamaron a estos pueblos las "Cinco tribus civilizadas", debido a la semejanza que, en tan primitivo medio, encontraron entre ellas y las naciones europeas. Había abundancia de pinos, robles, nogales y chaparros al norte) de magnolias, cipreses, palmas y cañas, al sur. A estas plantas autóctonas se unieron también el maíz, las sandías, las batatas y el tabaco. En aquella época era también típica la quema de zonas de bosque para dedicarlas al cultivo. Junto a la pesca se daba la caza de ciervos, osos y pequeños animales. La madera del ciprés se convirtió en un elemento fundamental para los indios de la zona, ya que no se pudría y era un inmejorable material para los postes de las viviendas y  la construcción de canoas, También la caña era muy usada, y se trabajaban la alfarería, la piel de ciervo y la elástica corteza de abedul. Los perros servían para el transporte por arrastre y las ceremonias religiosas, donde su carne era comida por los oficiantes.
 
Los poblados estaban constituidos de viviendas fabricadas con postes, ramas y hojas de palma, con paredes y techos de barro y musgo. La expansión del maíz potenció el comercio y, como consecuencia la aparición de las ciudades. Fortificadas y rodeadas de fosos, poseían unos espacios para hacer reuniones y  jugar a la pelota, que se abrían ante los centros del poder y las pirámides truncadas. Se trataba de sociedades basadas en clanes, cuyos gobernantes eran caciques hereditarios, adorados como dioses. Administraban justicia y presidian las ceremonias religiosas, que podían incluir sacrificios humanos voluntarios. Fueron éstas las primeras tierras que pisaron los españoles, que buscaban la fuente de la eterna juventud. Sin embargo, sufrieron repetidas derrotas, pero con ellos llegaron también  las enfermedades que, en poco tiempo, prácticamente exterminaron a todos estos grupos.

Otra de las amplias zonas donde los indios se instalaron abarcaba hasta dos millones y medio de kilómetros cuadrados y se extendía desde el centro de Canadá al sur de Texas. Son las Grandes Llanuras, el llamado "Corazón de América ", un inmenso praderio dominado por el sol y el viento, En época arcaica, pequeños grupos nómadas vivían siguiendo las manadas de antílopes. Su carne les alimentaba; su piel les vestía y cubría sus tiendas; y su cornamenta servía para los sacrificios ceremoniales. Con el paso de los siglos, la existencia de estas tribus -cuyos hábitos de vida serian arquetípicos del indio norteamericano- pasaron a depender de  otro animal; las praderas se convirtieron en el indiscutido reino del bisonte. Al Iniciarse el verano, se concentraban los rebaños y las tribus se reunían para su caza. Provocaban la estampida de una manada, empujándola por un desfiladero hasta un precipicio, desde donde se despeñaba. Al inicio de la penetración europea había unos cien millones de bisontes, pero los nuevos sistemas de caza les llevarían casi hasta el exterminio.



Vecinos de la región del salmón y la tierra de los tótems
La carne del gran cornúpeta era conservada, asada o cocida en la panza del animal, recipiente utilizado para cocinar; Su piel se transformaba en techos de tiendas, ropas y toda clase de objetos; escudos, cuerdas, sacos y cubiertas de embarcaciones. El pelo servía para almohadas y asientos; los tendones, para cuerdas de arcos, puntas de flecha y agujas de costura; las astas, para armas arrojadizas y utensilios ceremoniales y de uso cotidiano. Los huesos se convertían en útiles, de trabajo y el cráneo era de gran relevancia en los rituales sacros.
Sioux. Comanche, arapahoe, crow, Cheyenne, kiowa, Dakota, pawne, Wichita, Kansas, iowa y pies negros eran los nombres de la mayores tribus. Aunque algunos eran habitantes de semicuevas, la mayor parte formaba poblados de tipis, las célebres tiendas indias, circulares y con una salida superior para humos, construidas con pieles que a veces se pintaban de vivos colores. Las tribus se basaban en la unidad familiar matriarcal y en las costumbres tradicionales, la riqueza era poco apreciada y se valoraban los comportamientos personales; así, se castigaba con rigor a los que perjudicaban el interés público y los necesitados contaban con el apoyo de los responsables comunitarios.

En el oeste. entre las Montañas Rocosas y Sierra Nevada, la Meseta y la Gran Cuenca ocupan más de un millón de kilómetros cuadrados y constituyen otro de los grandes territorios donde los indios desarrollaron su vida; el llamado "reino del salmón". Se extiende desde el lluvioso norte, con extensos bosques de coníferas, hasta el seco sur, accidentado y semidesértico, con escasa vegetación y lagos salados. Posee un clima muy extremo de sofocantes calores veraniegos y grandes fríos invernales. En aquella zona se vivía una frugal existencia.

La caza del venado y de las aves y la recolección de especies vegetales se unía a la actividad fundamental; la pesca del salmón, En las zonas áridas, la mayor caza era la del conejo -cuya piel utilizaban como ropa- y, junto a raíces, semillas y nueces, se consumían serpientes, saltamontes y todo tipo de insectos.

Shoshone, kutenai, nez percé, flathead, Yakima, ute, paiute y modoc, entre otros, se instalaron en aquellos territorios. Vivían en sencillos poblados de chozas, casas semísubterraneas o precarias tiendas cónicas cubiertas por esterillas, que les hacían ser conocidos como "los de los malos alojamientos" La familia era la base de la organización social. Dentro de cada tribu no existía un poder supremo y las decisiones se tomaban en asamblea, por voluntad mayoritaria. En cuanto a la alimentación, el salmón se pescaba con lanza, red y anzuelo, desde plataformas o mediante diques de cañas. Los arcos de madera de cedro blanco permitían lanzar certeramente flechas con veneno de serpiente de cascabel o con hígados putrefactos de ciervo. Además, eran grandes expertos en cestería y organizaban activas ferias donde se ofrecían y demandaban productos de toda especie.
 
Más al norte se encontraba la denominada "tierra de los tótem" donde, en el 3.000 a.C  se estabilizaron los niveles del mar y nacieron las civilizaciones de la costa oeste. Estrecha y sinuosa, faja a lo largo de la costa del Pacifico, del norte de California a Alaska, un clima marítimo, templado, húmedo y lluvioso la dotaba de buenos recursos materiales y favorecía unas agradables condiciones de habitabilidad. Los pueblos tinglit, haida, salish, kwakiutl, tsimshían, chínook, bellaccola, coast, chimakuan y los célebres nootka erigieron elaboradas culturas, lenguas particulares y manifestaciones artísticas de consideración. Se asentaron en la costa y junto a los ríos sin formar nunca grandes unidades políticas. En torno a la casa comunal, las viviendas eran rectangulares y se construían con cedro blanco.

Ante ellas alzaban los tótems, postes de madera de hasta 18 metros de altura pintados de vivos colores o tallados, representantes de los espíritus de la familia y que se convertirían en sus más emblemáticos iconos dé identidad. Otorgaban gran importancia a los lazos familiares, mientras que el sentido de pertenencia a un linaje, el rango social y el liderazgo de grupo eran hereditarios y no debidos al esfuerzo individual. Vestían ligeras ropas de cuero o de lana. Descalzos durante todo el ano, se abrigaban con mantas de vistosos colores, ponchos y trenzados sombreros de ala ancha.

Los habitantes de El dorado y las zonas desérticas.
Estas tribus de la costa oeste cazaban ciervo, castor, oso, cabra y marmota, aunque el salmón tenía la absoluta preeminencia. Los grandes mamíferos marinos aportaban carne y se aprovechaban al máximo sus pieles, huesos, tendones, vejigas y demás órganos. La más codiciada era la carne de ballena, a la que se atribuían poderes sobrenaturales y cuya caza se reservaba a los grandes jefes. Alcanzaron un notable desarrollo en las artes decorativas pero desconocían las tareas de alfarería, que suplían con su dominio de la cestería, elaborando objetos impermeables que eran utilizados para transportar agua y cocinar alimentos.
 
Descendiendo hacia el sur, entre el Pacifico y Sierra Nevada, las benignas condiciones climáticas de California favorecieron el asentamiento de un gran número de tribus. Del árido desierto a los caudalosos ríos y profundos lagos, extensos pantanos y densos bosques de coníferas, fue un precoz foco de atracción de muchos pueblos.

Todo facilitaba la existencia de los karok, miwok, yoruk, hupa, pomo, tolowa,  pawtin y wuntun, entre Otros. Más australes eran las tribus "de misiones", que fueron conocidas con los nombres que los misioneros españoles les dieron; luiseños, ignacianos, gabrielinos...

Tenían homogéneas formas de vida pero no constituían entidades políticas mayores, la bellota era el elemento vegetal básico de la alimentación, junto a gran variedad de plantas, raíces y frutos. Cazaban venados, conejos, ardillas, aves de pequeño tamaño, insectos, caracoles, lagartos y serpientes, incluida la de cascabel, los ríos aportaban el salmón y desde la costa llegaban morsas, delfines y otros mamíferos marinos. Arpones, cañas, redes y venenos se usaban para obtener cangrejos, moluscos y tortugas. Sus viviendas eran sólo elementales refugios hechos de ramas, corteza y hierbas o erigidos con mamparas y postes. La ropa era ligera y, salvo en invierno, estaba reducida a una especie de pequeño delantal y una manta de piel de conejo. Expertos en cestería los objetos con cuentas de abalorios y plumas eran sus más características producciones artesanales. El comercio era muy activo y, en las ferias, los productos locales se vendían y compraban junto a esclavos, alimentos, Instrumentos de toda especie, ropas y objetos de alfarería.
 
Al continuar el viaje hacia el sur nos encontramos con los actuales Estados de Arizona y Nuevo México y los mexicanos de Sonora y Chihuahua. Allí,  hace diez mil años, el fin de las glaciaciones impuso la caza del bisonte como clave para la subsistencia de sus habitantes. La dureza del medio físico, con inviernos muy fríos y veranos extremadamente calurosos, dificultaba la existencia de gentes dedicadas a la caza y la recolección. Al sur, los ríos Grande y Colorado favorecían la agricultura, sobre todo a partir de que llegaron desde el desarrollado México el maíz, el fríjol y la calabaza. Las técnicas de irrigación eran muy arcaicas, se desconocía el arado y los abonos y todo dependía de la agricultura, hasta el punto de que al transcurso del año se le denominaba "una cosecha". Vivían aquí apaches, navajo e indios pueblo.


El robo y el saqueo se convirtieron en una Importante actividad lucrativa.
Cuando llegaron los europeos, los apaches y navajo concluían una emigración de quinientos años que les había traído desde Canadá y Alaska. Los comanches se llamaban a sí mismos inde, "gente", mientras los navajo se calificaban dineh, "pueblo". Pese a su reducido número, estas tribus hablaban una gran cantidad de lenguas y mostraban rasgos muy diferenciados entre sí en su vida cotidiana. Su instalación en esta tierra les aportó la nueva y lucrativa actividad del robo y el saqueo. Hay que tener en cuenta que su propia evolución había fomentado el individualismo y la valoración de las decisiones, personales, Los pequeños grupos migradores habían creado un tipo de hombre con un gran sentido de independencia y libertad. Bandas formadas por un reducido número de Familias no se sentían parte de una unidad superior y los jefes no eran caciques de poder absoluto, sino ocasionales dirigentes elegidos por acuerdo para cuestiones o problemas concretos. Sus habitáculos tenían carácter provisional: tiendas, refugios hechos de matas y casas cónicas de troncos, ramas y tierra. El matriarcado coexistía con la poligamia y la facilidad para disolver matrimonios. Razas del aire y el viento, apaches y navajo tenían en el día a día la base de su concepción de la vida y eran poco dados a los trabajos propios de agrupaciones estables. Su contrapunto eran los vecinos hopi. "el pueblo pacífico", donde las mujeres eran las dueñas de la tierra, habitaban en casas de arcilla y adobe, cultivaban sus campos v recogían fruta.
 
En las zonas  más áridas se asentaban, entre otros, los pueblos denominados "rancheros": tarahumam, yuma, caita, pima, maricopa y papago. Se dedicaban a la agricultura y poseían un fuerte sentimiento familiar y comunitario, una organización con un jefe supremo y una jerarquía religiosa que desarrolló ricas tradiciones de mitos, oratoria, leyendas y cánticos. Junto al río Grande se situaban los llamados indios pueblo. Les dieron este nombre los españoles al ver sus sólidas y amplias casas de piedra y adobe. Formaban parte de este grupo los hopi, zuni, acoma y laguna, que habían venido desde las mesetas en busca de tierras de labranza. La aldea era la unidad social básica y en algunos casos llegaron a formar ciudades, de las que la mayor fue Taos. Eran los más desarrollados, cultivaban maíz, judías, calabaza y algodón y cazaban búfalos, antílopes, ciervos, osos, pumas y conejos. Su indumentaria consistía en taparrabos, una túnica de algodón y sandalias. Trataban hábilmente el algodón y eran los mejores tejedores y alfareros. Respecto a la idea de unidad familiar y armonía con la naturaleza, tenían un elaborado sistema de ritos y ceremonias. Los demás pueblos vecinos -zuni y seri- nunca llegaron a tal desarrollo y vivían de una agricultura y una caza primitivas, obteniendo las piezas por agotamiento tras largas persecuciones a la carrera.

El último de los grandes focos habitados por nativos se situaba en el frío norte. Sobre el amplio espacio canadiense, del Atlántico al Pacifico, de las estribaciones de las grandes cordilleras a la costa baja, grandes y espesos bosques acogían a un elevado número de tribus; cree, montagnais y naskapi en la parte oriental; beaver, kutchin e ingalik a occidente. Las bajas temperaturas imposibilitaban la agricultura y obligaban a una dependencia de la caza del venado y otros animales pequeños. En casos de extrema necesidad, la alimentación se reducía al consumo de corteza de árbol. En invierno, pescaban agujereando la capa de hielo que cubría lagos y cursos de agua y, en verano, colocaban hábiles trampas y cazaban el caribú, el alce y el oso.
 
Los pobladores del ártico vivían en Iglús fabricados con bloques de hielo
Eran poblaciones de reducido número de individuos -siempre enfrentados entre si- y formaban campamentos de viviendas semicirculares o tiendas de cuero. El abedul era el árbol fundamental y su elástica y resistente madera servía para fabricar desde canoas y botes hasta trineos, tambores y raquetas para la nieve. El precario aporte de carne y pescado se completaba con algunos productos vegetales. En el norte ártico, el rigor se extremaba y los inuit, yuit y aleutianos sobrevivían con la caza del caribú, la pesca de mamíferos marinos -como la foca y la ballena- y la recolección de algas, raíces y líquenes. Vivían en tiendas cubiertas con pieles en verano e iglús hechos de bloques de hielo en invierno. Se movían en kayak por ríos semihelados, con el diestro arpón en la mano, o sobre suelo nevado en trineos tirados por perros. Consumiendo la carne cruda y trabajando la artesanía de la madera, el marfil y la esteatita transcurría la rigurosa y estoica existencia de los pueblos que en las nórdicas y lejanas soledades tenían su frío hogar.



Publicado el jueves, noviembre 15, 2012. Etiquetas , , . Puedes seguir cualquier comentario a esta entrada por el RSS 2.0 RSS 2.0. Puedes dejar un Comentario, o trackback a esta entrada

1 comentario:

  1. Muchas gracias por tan ilustrativo tratado sobre las naciones indias.......ha omitido los gigantescos aglomeraciones de pavos en las grandes llanuras.

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