1944: El maquis español y Léon Blum

El 9 de julio de 1940, el vicepresidente de la Francia de Vichy, Pierre Laval, recordó en un discurso que Léon Blum, fundador del Partido Comunista Francés en 1920 y judío, había ayudado al Gobierno de Juan Negrín en contra de la España Nacional de Francisco Franco desde su cargo de Primer Ministro de la Tercera República. 

Blum fue juzgado en el Juicio de Riom y trasladado a un campo de prisioneros alemán. Sin embargo, y a pesar de permanecer allí más de dos años salió con vida y con permiso de tránsito para regresar a Francia.

Al término de la Guerra Mundial, Léon Blum reincidió en su postura política, autorizando, ¿y con bastante probabilidad financiando y proporcionando ayuda logística?, a los "maquis españoles" para que entraran en España desde Francia, con la misión de desestabilizar el Estado a través de una hipotética revolución proletaria y campesina, ¿y posterior ayuda militar exterior?, principiando una nueva guerra civil, reabriendo el año 1936, como ya se había intentado en 1944.

Sin embargo, el proletariado y campesinado español no estaba por la labor.

El proceso de intento de derribar el régimen español constaba de dos acciones diferenciadas entre sí, tanto por su finalidad como por su iniciación:

En octubre de 1944, muy poco tiempo después de liberarse el sur de Francia de la presencia alemana, se realizó un intento, que denominaron operación "Reconquista de España". Santiago Carrillo, llegado desde Moscú con esta misión, organizó la operación política y militar que consistía en desequilibrar y conquistar España gracias a la intervención de columnas armadas de voluntarios bajo la bandera tricolor y con la vana esperanza de engrosar pronto su ejército con excombatientes republicanos; amén de esta posibilidad fundamentada: el gobierno de la nación huyera, visto el seguro desenlace de la guerra en Europa y su lógico temor a las represalias de las hipotéticas administraciones demócratas.

Para llevar a cabo la intervención, se organizó una División al mando de Vicente López Tovar, excombatiente de la Batalla del Ebro. El Cuerpo de Ejército estaba vertebrado por comunistas españoles, en número estimado en algo más de cinco mil combatientes, equipados, incluso, con armamento pesado.

Muchos de ellos habían luchado contra los alemanes en Francia encuadrados dentro de la conocida como Resistencia Francesa, de índole comunista. Sin embargo, su actuación militar no trascendió más allá del Valle de Arán, pues las incursiones, simultáneas, a través de la Cerdanya y el Pallars apenas tuvieron relevancia. La derrota de los invasores fue total.

Algunos guerrilleros permanecieron, tras el desastre, en suelo español, pero con muy bajo nivel en su actividad terrorista y muy escaso éxito en la misión de añadir adeptos a su causa.

A raíz de esta operación, el régimen del dictador Francisco Franco dispuso combatir en el campo a los guerrilleros, o maquis, por medio de la Guardia Civil; mientras que la Policía Nacional actuaría en las ciudades.

Los dirigentes socialistas comprendieron, gracias a la operación fracasada, que se precisaban grupos más numerosos y pequeños repartidos por todo el ámbito nacional, y mucho mejor entrenados.

También que sería muy difícil derrocar el régimen de Franco por medio del pretendido levantamiento popular.

No obstante, existía esa posibilidad, y fue tomando cuerpo el nuevo pensamiento, o proyecto, cimentado en que un aumento de la represión y la conflictividad en España podría animar a intervenir a los vencedores de la Segunda Guerra, una vez asentada la paz en Europa. 
Esta perspectiva revolucionaria se hizo realidad a principios de 1947, cuando Léon Blum dirigió de nuevo los destinos de Francia.

Léon Blum en su calidad de Primer Ministro francés, cargo ejercido durante unas semanas comprendidas entre 1946 y 1947, mantuvo conversaciones con Rodolfo Llopis, que fue subsecretario de Largo Caballero cuando éste era presidente del Consejo de Ministros de la Segunda República. Llopis, en esos días, ejercía como Secretario General del PSOE.

De esta manera, se concretó el desarrollo del maquis en España (maquis: voz francesa que define al individuo que secreta e ilegalmente actúa contra el poder establecido en una nación; y también a la banda o conjunto de maquis).

El proyecto se puso en marcha. El nuevo pensamiento podía fructificar: España a la guerra de nuevo,  ¿al gobierno, en España, del Frente Popular, tal como quedó en 1939? ¿qué cargos tendrían Santiago Carrillo, que tanto se había esforzado en la "reconquista", y Dolores Ibárruri "Pasionaria"?
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El "Gobierno Provisional" de España en el exilio ya tenía una misión que realizar, un reconocimiento y una posibilidad pronta de gobernar España, por lo que era preciso organizarse, y ofrecer esa imagen; nada de provisionalidades, estimaron.

Rodolfo Llopis había cumplido en su misión cerca de Blum; podía ser elegido como hombre fuerte de la República de España; allá, en México, lugar donde nunca afloraron, a pesar de ser allí enviadas, las divisas que la República del Frente Popular había extraído de España durante las últimas semanas de nuestra guerra civil.

El 9 de febrero de 1947 se constituyó el gobierno republicano,nombrándose a Rodolfo Llopis Presidente y ministro de Estado.

Sin embargo, la evolución de las relaciones de Occidente con la Unión Soviética, la caída de Léon Blum y el progresivo rechazo de las democracias al comunismo y sus Frentes Populares, fue difuminando con rapidez el apoyo político y logístico al revolucionario proyecto.

El maquis español actuó con especial virulencia en 1947, 48 y 49. Fue derrotado. No recibió, en la práctica, más ayuda exterior que la inicial. Las razones antes expuestas fueron determinantes.

A partir de entonces, se puede considerar que los actos de los maquis no fueron politicos, se transformaron en acciones de delicuencia común, propias de bandoleros, lejos de cualquier motivación o finalidad ideológica; destacando los atracos a bancos o grandes empresas, fuesen de capital nacional o foráneo.

En esta labor sobresalieron Quico Sabater, también conocido como Quico Sabaté, y Josep Lluis Facerias, combatiente a las órdenes de Joaquín Ascaso en el frente de Aragón durante 1936.

El mayor acto terrorista, de significación política, del maquis español .
El diario "La Vanguardia", de Barcelona recogió en sus páginas del 3 de Marzo de 1949 una noticia de última hora bajo el títular de "Criminal agresión": "A primeras horas de la tarde de hoy en la calle de Marina, entre Mallorca y Provenza, (de Barcelona)... un coche del Parque Móvil en el que viajaban... fue objeto de una bárbara agresión... ocasionando la muerte de Juan Manuel Piñol, secretario del Frente de Juventudes, y del conductor, Antonio Norte".

En la edición del día 5, el referido periódico, en su portada, publicó fotografías del entierro de las dos victimas y la expresión del rechazo popular.

El atentado iba dirigido contra el inspector Eduardo Quintela, quien se distinguía por su eficacia en la lucha antiterrorista. Sin embargo, ese día el citado comisario no viajaba en el automóvil ametrallado. Los responsables del ataque fueron Quico Sabater (Francesc Sabaté i Llopart) y su hermano Jorge. Quico Sabaté fue abatido durante una refriega en 1960. Facerias en 1957.

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